2020 AÑO DE LEONA VICARIO, BENEMÉRITA MADRE DE LA PATRIA

Por MaryCarmen Aguilar Franco*

Nacional / Lidia Bonilla / Enero 21, 2020

En los vaivenes de mi labor  como reportera me mostraron muchos rumbos para descubrir y reconocer a Leona Vicario, y  gracias a su memoria descubrí poco a poco, a decenas de mujeres valiosas de ayer y ahora.

Con muy queridas, valerosa y valiosas mujeres, conformamos un Colectivo en su honor, este tomo un sendero muy singular justo en Tejupilco, apenas en el 2015, cuando se realizó por primera vez un homenaje a su figura en el aniversario de su natalicio, María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador el 10 de abril, y en ese marco nos organizamos para  reconocer a la mujer sureña insurgente; fue cuando se entregó esta pequeña presea, el Águila Imperial de nuestra insignia patria, en honor de quien nos dejo legado importante, pero poco difundido en el país.

 Esa pequeña águila, impuesta a mujeres destacadas en varios ámbitos y sectores, “emprendió” vuelo con sus alas muy extendidas, hasta convertirse en una condecoración asignada a notables mexicanas, más de cien a la fecha, a quienes les ha sido impuesta en grado de condecoración esta medalla denominada “Leona Vicario, Madre de la Patria”.    

 En este lapso, del 2015 al 2019 se ha otorgado en Villa Hermosa, Tabasco; Pachuca y Apan, Hidalgo; Juxtlahuaca, Oaxaca; Ciudad de México, Manzanillo, Colima; Luvianos estado de México.

En lista esperan mujeres con sobrados méritos de Jalisco, Veracruz, Zacatecas, Michoacán, Morelos, Querétaro y Baja California.

Por supuesto el propósito es llegar a cada entidad federativa de nuestra República Mexicana, a través del Colectivo; para enlazar voluntades, esfuerzos de mujeres y hombres, todos ellos dignos patriotas, quienes a manera de homenaje permanente se han encargado de ubicar en diversos rincones del país a las mujeres valerosas de ayer, de hoy y de siempre.

 En este camino de merecimientos y reconocimiento al valor de sobresalientes mexicanas, hemos  aprendido a la vez pasajes de la vida ilustre de esa mujer que nos unifica, Leona Vicario, quien inspira y mueve en acciones de hermandad y fortalecimiento, con ejercicios de inclusión y sororidad en cada una de nuestras actividades, donde hombres y mujeres unen manos, corazones y pensamientos para valorar esfuerzos, méritos y logros de alta valía.

Declaramos pues, no ser  un movimiento feminista, como nos han tratado de catalogar en ocasiones; conformamos un grupo creciente de mexicanas y mexicanos; somos compañeros; aliados de todas edades y virtudes, quienes se han sumado a este colectivo, ganándose, cada quien sitiales de privilegio, por méritos y afanes, como el licenciado Saúl Uribe Ahuja, propietario de la Hacienda de San Francisco de Ocotepec de Apan Hidalgo, que perteneció a nuestra Heroína Libertaria, Leona Vicario, este sitio histórico en algún momento se convirtió en fabuloso marco para rendir protesta y comprometernos, como fundadoras, a entregar nuestra humilde condecoración en todo el país, la cual fue ambicionada por él mismo, quien a guisa de broma se decía muy capaz de ponerse faldas con tal de recibir algún día este galardón.

No fue necesario tal osadía, el colectivo resolvió en gratitud y reconocimiento otorgarle en custodia honorifica una medalla, para hacerla parte de la valiosa colección de objetos relacionados con la historia de Leona Vicario y su vida misma, para lo cual, Don Saúl Uribe ha rescatado de la destrucción y el olvido varias piezas, como la cama y el juego de baño francés que perteneció a la mujer fuerte de la independencia, entre muchos otros enseres y libros de la Hacienda Pulquera.

Así vamos en ese camino de privilegio, acompañadas del espíritu indomable y libertario de Leona, abrevamos de su fuerza y compromiso con la patria; descubriéndonos entre sus sueños y afanes inacabados por la libertad y la justicia en la nación; convocándole a la comunidad toda de nuestro país y el extranjero, para sumarse a nuestro propósito de conocerla y reconocerla en cada paso dado, durante este homenaje permanente a su figura y legado, recibimos con agrado la incorporación recientemente de una entrañable aliada, Zoila Rosa Gallardo Perozo, a quien se le asigno dentro del Colectivo, la figura y cargo de “Embajadora Sororaria”, quien con todo orgullo y emoción, ha dado el cobijo fraterno de su bandera venezolana, haciendo suyo este movimiento, llevándolo más allá de nuestras fronteras.

De esta manera

El Colectivo Nacional de Sororidad “Leona Vicario, Madre de la Patria”, enlaza día a día historias de notables personas, preponderantemente mujeres, desde aquellas con privilegio y honor al representarnos en el Senado de la República o el Congreso de la Unión, hasta aquellas virtuosas de las letras, la academia, el periodismo o las bellas artes; se agregan luchadoras de la sociedad civil; sin faltar profesoras, empresarias, medicas, arquitectas, artesanas, orgullosas indígenas, valerosas activistas, nobles cocineras de la región triqui, allá en la tierra de una venerable y sabia abuela oaxaqueña, María Sabina.

 Con cada una de nuestras condecoradas y su motivación diaria, construimos una historia en paralelo a la vida de Leona Vicario, fuente inagotable de inspiración y sorpresas. Nuestra misión se simplifica a un propósito único, ubicar y condecorar mujeres de méritos y entrega a la patria; a la vez, y por azares del andar, hemos decidido hilvanar en este entretejido de personas notables a ilustres compañeros, dignos y honorables varones como el muy reconocido jurista, Carlos Macedo Aguilar y ahora nuestro estimado y generoso anfitrión; Carlos Valdez Ramírez, quien con sobrados méritos se ha ganado un lugar donde colaborador y promotor entrañable en este agrupación.

Resulta de doble emoción asignarle igualmente en custodia de honor nuestro galardón, en este caso por su trayectoria periodística, esa labor informativa que en su momento y con miles de obstáculos realizó también con gran tino nuestra Leona Vicario, considerada la primer mujer reportera; cuando más peligroso era en México tener una imprenta que un fusil; en ese contexto ella se erigió como corresponsal de guerra y también fue la primera mujer en presentarse ante el Congreso con duros pronunciamientos.

 Para muchos historiadores la figura de Leona Vicario sigue aún sin el honor merecido por la trascendencia de sus acciones en la historia de México. En este rescate de Leona Vicario a través de las letras, se recuperan también acciones y nombres de muchas otras mujeres entregadas de manera decidida a la guerra de Independencia; sobre ellas, y de la misma Leona Vicario aún hay mucho por descubrir; interesa sobre todo adentrarse durante el lapso vivido de cuando escapa y huye de la ciudad de México para irse hacia el sureste del país y finalmente esconderse en la región de Tierra Caliente, donde hay muchos otros episodios poco o nada documentados.

Existen algunos apuntes sobre sus momentos con otros héroes de la independencia como Vicente Guerrero, Agustín de Iturbide, Nicolás Bravo y Antonio López de Santa Anna; algunos revelan la cercana relación que tuvo con José María Morelos y Pavón. Pero es prácticamente ignorado su proceso de lucha cuando enfrentó la acusación y los interrogatorios de la Inquisición, quienes la condenaron con interrogatorios y encierro, pesándole demasiado el estigma social al enamorarse de un hombre pobre, con quien compartió ideales libertarios.

Estos aspectos, resaltados por los expertos en diversas investigaciones y libros, dan cimiento y origen a este movimiento nacional de reconocimiento y homenaje permanente a mujeres mexicanas notables, a través del Colectivo Nacional de Sororidad, agrupación, cuyo enorme honor es haber  entregado a un centenar de mujeres, esta humilde  presea en grado de condecoración, denominada “Leona Vicario, Madre de la Patria”.    

La medalla, según reza el documento de asignación, se entrega a mujeres de todo el país: “por sus méritos, esfuerzos y contribución al engrandecimiento de México”; creándose una cadena de talentos y sentimientos, con el objetivo de visibilizar a esas luchadoras de ayer y ahora, sobre todo de aquellas cuyos nombres se han perdido en la historia y deben ser rescatados del olvido; sirve a la vez para exaltar a quienes por sus logros, trabajo y entrega son ejemplo a seguir, personas convertidas en fuerte cimiento de nuestra sociedad.

El Colectivo Nacional de Sororidad, al rescatar y promover la vida y obra de Leona Vicario, busca a la vez rescatar y promover principalmente historias de tantas otras mujeres de grandes hazañas, de fuerte carácter y decisiones e ideologías revolucionarias; mujeres contemporáneas, guiadas de algún modo por el lema de vida para la nombrada Madre de la Patria: “Me llamo Leona y quiero vivir libre como una fiera”.

A las 9 de la noche del 21 de agosto de 1842, con 53 años de edad falleció Leona Vicario y se volvió inmortal, enalteciéndose aún más sus ideales de libertad y de independencia al ser nombrada “Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria”, ese merito debe ser difundido en todo México y más allá de las fronteras.

Otro propósito titánico, además de difundir su vida y obra, es iniciar una cruzada nacional para lograr que por cada monumento en México, levantado en honor al cura Miguel Hidalgo, (conocido como “El Padre de la Patria”), se erija uno para Leona Vicario, porque debemos dejar muy claro que nuestra patria también tiene madre, y es por méritos sobrados Benemérita.

Para el efecto, iniciaremos una colecta para levantar el primer monumento en la pintoresca y rural población de Acamuchitlán, municipio de Tejupilco, donde Leona Vicario y su marido Andrés Quinta Roo encontraron refugio; sitio donde asegura el cronista, Rodolfo Sinai, nació la hija de ambos, Genoveva, bautizada en la pequeña capilla del lugar,  donde urgen labores de rescate y preservación.

* Periodista y Coordinadora Nacional  del Colectivo Nacional de Sororidad Gaspar Martín Vicario y Doña Camila Fernández de San Salvador “Leona Vicario, Madre de la Patria”,