México irá mejor con Obama, coinciden analistas.

Como ha sucedido en el resto de la comunidad internacional, la victoria de Obama ha despertado grandes expectativas en la sociedad mexicana, aunque en este caso, por la intensa relación de vecinos.

Nacional / El Universal / Noviembre 08, 2008

El triunfo electoral del demócrata Barack Obama representa una luz de esperanza para México, siempre y cuando el país colabore con Estados Unidos en seguridad y desarrollo social, coincidieron hoy analistas y políticos consultados.

"No habrá cambios en la buena relación entre ambos países pero sí en cuanto al fondo de la relación, sobre todo si Obama aprovecha todo este respaldo y entusiasmo del pueblo americano para mitigar la crisis económica", dijo el senador Luis Alberto Villarreal, del oficialista Partido Acción Nacional (PAN).

Como ha sucedido en el resto de la comunidad internacional, la victoria de Obama ha despertado grandes expectativas en la sociedad mexicana, aunque en este caso, por la intensidad de una relación de larga data y forzada cercanía -comparten una frontera compartida de tres mil kilómetros-, la esperanza tiene matices.

"Si a Obama le va bien a México le irá bien, pero también si a México le va mal a EU tampoco le irá muy bien", dijo Villarreal sobre los cerca de medio millón de mexicanos que cruzan cada año al vecino país de forma ilegal y el recrudecimiento de la violencia del crimen organizado en la frontera común.

Tanto para Villarreal, responsable de América del Norte en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, como para José María Ramos, experto del Colegio de la Frontera Norte, una buena señal sería la designación como secretario de Estado del gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, por su origen hispano y su conocimiento de la problemática fronteriza.

"Es un excelente negociador a nivel internacional, sería una señal muy importante de que EU pretende redefinir su relación con América Latina, con países como Venezuela, Cuba y, sobre todo, México", apuntó Ramos.

"Para México sería extraordinario tener un aliado como Richardson", opinó Villarreal, que subrayó también el hecho de que "la comunidad latina le dio un respaldo a Obama de arriba del setenta por ciento de sus votos".

Según Villarreal, "hay una serie de organizaciones pro hispanas con las que Obama ha trabajado en los últimos meses que pueden tener un cierto peso en una serie de decisiones".

Esa empatía podría debilitarse, sin embargo, por "la desesperación de los estadounidenses promedio por no poder pagar la hipoteca, la letra del coche o no tener empleo", un escenario en el que es "más fácil sembrar la semilla de la xenofobia", puntualizó.

Ramos recordó además que "el Partido Demócrata recibió un fuerte apoyo de sindicatos agrícolas e industriales, en los que existe la percepción de que sus trabajadores están perdiendo puestos de trabajo por la llegada de los inmigrantes".

En septiembre pasado, el Gobierno mexicano advirtió de que las remesas que estos envían desde EU a sus familias en México caerán entre el 7 u 8 por ciento, cifra que representará una reducción de unos dos mil 500 millones de dólares al año.

Además, se espera el regreso a su país de miles de emigrantes mexicanos.

Por otra parte, Villarreal quitó hierro a las declaraciones de Obama durante la campaña sobre la necesidad de revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), porque "el proceso legislativo para una revisión de este tipo no es sencillo".

Además, recordó que "cuando Bill Clinton era candidato dijo que no estaba dispuesto a suscribir el TLCAN que estaba negociando Bush padre y al llegar a la presidencia, no solamente lo suscribió sino que se convirtió en un extraordinario aliado en un momento de una crisis terrible para México".

Respecto a la Iniciativa Mérida, un plan de ayuda antidroga estadounidense a México y Centroamérica que significará un desembolso de mil 500 millones de dólares en tres años, "México puede avanzar si plantea también opciones hacia el desarrollo social", dijo Ramos.

Es decir, "no hacer únicamente énfasis en la parte de la militarización, sino acudir a las causas estructurales", aclaró.

Para el académico, "es necesario que México plante su agenda de prioridades, porque EU no va a solucionar por sí mismo sus problemas".

"Estas oportunidades se pueden perder si no actuamos con inteligencia, liderazgo y conocimiento de la relación con Estados Unidos", concluyó.