Al Momento-

*Nogales, Sonora: la violencia ronda a las mujeres --"La mayor parte de los victimarios son hombres

HABLA LETICIA AMPARANO

Cultura / CIMAC / Octubre 27, 2009



México DF, 27 oct 09 (CIMAC).- "El retrato actual de Nogales es muy doloroso. Casi todos los días hay balaceras, persecuciones y fallecimientos. Los habitantes se están habituando a la violencia.

Es normal escuchar ráfagas o saber de una muerte más. En este contexto, la violencia de género va en aumento", señala la diputada local Leticia Amparano Gámez, presidenta de la Comisión de Asuntos de la Mujer de la LIX Legislatura local.

La legisladora refiere, en entrevista con Cimacnoticias, que apenas en septiembre pasado el gobernador del estado, Guillermo Padrés, y la directora del Instituto Sonorense de la Mujer, María Antonieta Meraz Carrizoza, rentaron unas oficinas amplias para atender la violencia contra las mujeres.

"Las mujeres estamos siendo violentadas. Hay criaturas, niñas y niños afectados por violencia sexual, que son víctimas de la pornografía infantil. En la frontera existe violencia en todas sus modalidades", añade, pensativa.

La legisladora por el IV distrito del municipio de Nogales destaca que la violencia física "es la que más se expresa, principalmente de hombres a sus mujeres. En niñas y niños la violencia que puntea es la sexual, aunque también existen golpes y maltratos.

Las mujeres necesitamos urgentemente el apoyo. Es impostergable la prevención de toda esta violencia desde la primaria. Tenemos que entrar a educar e implementar programas de gobierno de verdad eficaces". LA FRIALDAD DE LAS CIFRAS

Según cifras de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sonora (PGJE), la violación es un delito que se incrementó en 28 por ciento del 2008 a lo que va del 2009. Los municipios con más alta incidencia son: Cajeme, con diez por ciento; Hermosillo, con 19 por ciento, y Nogales con 20 por ciento.

Dado que Nogales es el municipio con más alta violencia sexual, Leticia Amparano considera que las oficinas especiales que atienden la violencia deben funcionar de verdad, pues "en la actualidad no se capacita a policías.

Con la anterior titular del ministerio público especializado, Ana Luisa Chávez, siempre se estaba capacitando al personal encargado de atender a las víctimas".

De acuerdo con la legisladora, gracias a esa sensibilización y capacitación bajó considerablemente la violencia institucional: "Antes las familiares de policías difícilmente hubieran puesto una denuncia por temor a que les fuera peor o a que no les hicieran caso.

Con la capacitación se incrementó la denuncia y bajó mucho la violencia de ese tipo. No obstante, en Nogales la violencia sexual no cesa: mientras que el año pasado fueron denunciadas 262 violaciones, hasta julio de este año se habían registrado 178, es decir, 67 por ciento de la cifra de 2008, de acuerdo con estadísticas de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

NOGALES DE MADRUGADA

Leticia Amparano Gámez se muestra preocupada porque en una reunión donde se abordaron temas de seguridad, los directores del área indicaron que los policías no saben cómo tratar a una víctima de violencia.

"Los policías no saben diferenciar, y a veces ni los mismos ministerios públicos, la trata de personas de la corrupción de menores". Y esto es particularmente grave porque, a decir de la legisladora "en Nogales, Sonora, la violación sexual ha tenido un incremento del 100 por ciento".

En esta, ciudad las violaciones se cometen, en 70 por ciento, por la madrugada, en contraste del 20 por ciento por la noche.

El 25 por ciento de este tipo de ataques sucede en días martes, miércoles, jueves y viernes. La colonia Los Encinos concentra casi el 20 por ciento de estos delitos.

CAMBIO DE ESTAFETA: ANA LUISA CHÁVEZ

Ana Luisa Chávez, titular en Nogales de la Agencia del Ministerio Público especializada en delitos sexuales y violencia intrafamiliar de junio del 2004 hasta diciembre de 2008, tiene a flor de piel la experiencia de haber trabajado en esa área.

Aunque no cuenta con la información necesaria para dar cifras actualizadas, la ex fiscal especial recuerda que en su gestión se percató de que en el tiempo de calor se incrementaban los delitos sexuales contra la población más vulnerable: las niñas, los niños y las mujeres.

Los victimarios "invariablemente eran varones adultos", afirma. Esta aseveración coincide con las estadísticas de la PGJE, de acuerdo con las cuales estos crímenes se presentan con mayor frecuencia, en Nogales, entre mayo y agosto.

De acuerdo con la institución, en julio de 2009 se cometió 16 por ciento de las violaciones de lo que va del año, sin contar otros delitos sexuales. La mayoría de los casos se concentró en las colonias Álamos, Benito Juárez, Centro, Cíbuta, Los Encinos y Zaragoza.

LA AGRESIÓN CONTRA LAS NIÑAS

De acuerdo con la ex funcionaria, las niñas que son víctimas de la violencia sexual son "sobre todo estudiantes cuyas madres y padres trabajan todo el día". Esto es común en Nogales, ciudad que, por ser frontera, recibe mucha población migrante que no tiene oportunidades laborales en su lugar de origen o espera la oportunidad de ingresar a Estados Unidos.

Las jornadas de estas personas abarcan prácticamente todo el día. Por esta razón, las hijas e hijos menores tienen que quedarse solos en casa encargados con otros adultos.

Según recuerda Chávez, durante su gestión nunca se presentó una denuncia por ataque sexual hacia niñas en la calle.

Ana Luisa describe que los hombres agresores sexuales casi siempre son personas conocidas, a las cuales se les tiene confianza. "Son amigos o parientes consanguíneos o políticos, vecinos, el dueño de la tiendita de la esquina: en ese entorno se da ese tipo de delitos".

Chávez rememora que otros delitos sexuales, como los tocamientos y otros abusos, se cometían en el transcurso de la escuela a la casa de las niñas, sobre todo "en zonas de índice delictivo variado, como robos, homicidios u otros, y con presencia de pandillas".

DENUNCIAS AL ALZA

Durante la gestión de Ana Luisa Chávez al frente de la Agencia del Ministerio Público especializada en delitos sexuales y violencia intrafamiliar, la denuncia se incrementó debido "a que había un alto grado de confiabilidad", pues ella implementó acciones encaminadas a privilegiar los derechos de las víctimas, lo cual le trajo incluso problemas con los policías a su cargo.

En su opinión, estos delitos se cometían desde hace años, pero fue hasta que se instaló la oficina en 2004 cuando la gente comenzó a denunciar. "Me siento orgullosa de decir que teníamos cero impunidad; delincuente que se denunciaba, era consignado".

En el combate a las agresiones contra las mujeres, la agente investigadora Chávez tenía la ecuación: denuncia-detención-arraigo-consignación, labor que se facilitaba porque generalmente los delincuentes "son conocidos de las víctimas".

El gobierno del estado de Sonora cuenta con centros de atención a víctimas denominados CAVIDS, donde hay personal capacitado en intervención en crisis y terapia de recuperación.

No obstante, sólo existen cinco agencias especializadas en delitos sexuales en: una en Ciudad Obregón, dos en Hermosillo, una en Nogales y una más, de reciente instalación, en San Luis Río Colorado. Asimismo, según la ex funcionaria, en la Procuraduría hay un equipo muy completo para realizar estudios criminales en cualquier área, incluidos los estudios seminológicos y peritaje para la atención de delitos sexuales.

EL PERFIL AGRESOR

Sobre los agresores, Chávez comenta que en su mayoría no son residentes de nogales y muchas veces tampoco son originarios de Sonora, estado donde existe, sobre todo en la frontera, una población flotante que viene de zonas "donde impera el machismo a través de la fuerza, de la violencia contra el género femenino o contra la niñez".

Ana Luisa Chávez apunta que en muchas ocasiones escuchó que para los agresores no se trataba de un delito, "porque de donde ellos venían así se utilizaba a las mujeres".

Lo mismo sucedía con respecto a la violencia familiar: siete de cada diez agresores no eran sonorenses. En cuanto a las niñas, algunas eran migrantes y otras de Nogales, pero comúnmente "los agresores eran sus vecinos, o bien migrantes, concubinos de sus madres, cuñados o parientes políticos".

Quizá el caso más conocido que le tocó vivir fue el de una niña de once años que vendía dulces en las calles y que fue ella víctima, al igual que otras pequeñas, de un agresor sexual de alto poder: un profesionista que, sin ningún prejuicio, introducía a la niña a su oficina para sostener relaciones sexuales con ella. L

a pequeña también sostuvo relaciones con otra persona de la que quedó embarazada. De acuerdo con los registros, el profesionista atacó a esta niña y a otra de 11 años. Ante las evidencias, pudieron detenerlo, sentenciarlo y condenarlo no sólo por violación, sino por relaciones sexuales remuneradas y trata de personas.

De todas las agresiones que la ex funcionaria atendió este le causó un gran impacto por el tipo de persona que resultó ser el agresor. Esto fue posible gracias a las denuncias de las víctimas, las cuales permitieron la desmantelación de redes y la aprehensión de los delincuentes.

LA LEY AL ESTILO DE SONORA

Para Ana Luisa Chávez, la ley sobre delitos sexuales en Sonora es "avanzada". Señala, incluso, que ella siempre estuvo en desacuerdo en que los abusos deshonestos no se calificaran como delito grave; por ejemplo, cuando afectaran a personas con capacidades diferentes o se ejerciera violencia.

Asimismo, ella, como parte del protocolo de atención, informaba personalmente a niñas, mujeres, tutoras y madres que en caso de violación podían emplear la "pastilla anticonceptiva de emergencia (PAE)", tal como lo ordena la Norma Oficial Mexicana para delitos sexuales.


Reconoce que tuvo muchos problemas no sólo con sus superiores, sino con personas de las sociedad civil que se quejaban de que ella hacía apología de aborto; sin embargo, acota que la interrupción del embarazo en caso de violación también es un derecho de las víctimas, por lo que se les debe informar al respecto.

Por eso la ex funcionaria nunca dudó en contravenir órdenes superiores en favor de las víctimas: "todos los días uno se tiene que ir a la cama con la conciencia tranquila, sobre todo cuando se es madre y se tiene la responsabilidad desde el punto de vista emocional, personal, de género y social".

" Por Silvia Núñez Esquer