En peligro, glaciares del Iztaccíhuatl y de Orizaba.

Nacional / El Universal / Noviembre 17, 2008

Los glaciares mexicanos del Iztaccíhuatl y Pico de Orizaba desaparecerán en los próximos 10 o 35 años, advierte un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Al igual que esos glaciares, existe el riesgo de que en los próximos años dejen de existir un sinnúmero de reservas de montañas de hielo en América Latina.


Durante el séptimo Encuentro de Investigadores del Grupo de Trabajo de Hielos y Nieves para América Latina y el Caribe, del Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO, celebrado en Colombia, especialistas de países como Alemania, Brasil, Colombia, Argentina, Chile, Francia, Bolivia, Venezuela, Perú, Ecuador y México presentaron evidencias de la situación.


En el caso de México, describe Hugo Delgado, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, se han presentado derretimientos de los hielos que hacen advertir que en las próximas tres décadas podrán desaparecer los glaciares del Iztaccíhuatl y del Pico de Orizaba, como consecuencia del calentamiento global.


En tanto, el Popocatépetl sólo presentará hielos disociados por las erupciones registradas desde 1994.


El problema del Iztaccíhuatl es su altitud —5 mil 200 metros—, pues a esa elevación los cuerpos de nieve son vulnerables. Su temperatura es cercana a cero grados centígrados, y la del ambiente no es lo suficientemente fría para preservarlos, enfatizó.


El panorama para el Pico de Orizaba es más alentador, pues se calcula que sus glaciares pueden vivir hasta alrededor de 2040.

Focos rojos en AL

Delgado señala que la situación es preocupante, pues sólo en Perú se han perdido 145 glaciares en las últimas décadas, y es el país latinoamericano con mayor cantidad de cuerpos de nieve.

El problema es que al derretirse, los hielos escurren hacia lagos o forman lagunas contenidas por morrenas, presas hechas con rocas erosionadas que sufren también fusión por el calentamiento y, como resultado, se debilitan y llegan a colapsarse.

Aunque la solución sería drenarlas, con la desaparición de los glaciares no se contaría con agua para alimentar sistemas hidroeléctricos, ni para consumo humano, alerta el especialista.

El retroceso de glaciares en Venezuela, Colombia, Ecuador, Chile, Bolivia y la Patagonia encendió ya un foco rojo en Latinoamérica, concluye.