1er año de gobierno de Enrique Peña Nieto Opaco panorama para el medio ambiente en México I/III

- Analiza Greenpeace la actuación del gobierno federal en agricultura, bosques, energía, cambio climático y tóxicos

Medio Ambiente / Lidia Bonilla / Noviembre 29, 2013

México, DF.- A un año de que Enrique Peña Nieto asumió la Presidencia de la República ha quedado demostrado que el medio ambiente no es una prioridad de su gobierno. Hasta ahora solo tenemos una larga lista de declaraciones “políticamente correctas” acerca de la importancia de los recursos naturales y de lograr la sustentabilidad, pero sin acciones concretas para conseguirlo.

En Greenpeace sabemos que un año es insuficiente para remediar los daños ambientales que por décadas se han tolerado, sin embargo, durante este tiempo pudieron sentarse las bases de una verdadera transformación, sobre todo cuando el actual gobierno ha promocionado este 2013 como el “año de las reformas”, sustentadas –en teoría- por las tres principales fuerzas políticas del país (PRI, PAN y PRD) representadas en el Pacto por México.

Lamentablemente, en estos 12 meses, la administración federal ha promovido el Pacto como una plataforma política que pondría fin a décadas de desacuerdos entre las élites del poder, pero en la realidad solo ha servido para dar continuidad a políticas públicas que privilegian los intereses corporativos por encima del bienestar social y el medio ambiente.

Este acuerdo -sostenido por alfileres- es solo un disfraz para el desinterés del gobierno para lograr una verdadera transformación del país que eleve la calidad de vida de los mexicanos, basándose en un manejo adecuado de los recursos para generar empleos, elevar la competitividad y acelerar la economía, con pleno respeto a los derechos y las libertades en un entorno de seguridad, transparencia y sin corrupción.

El presente análisis se centra en las acciones implementadas durante el primer año de gobierno de Peña Nieto en las áreas relacionadas con las cuatro campañas activas de Greenpeace y el panorama que viven las organizaciones sociales ante la criminalización de la protesta durante este periodo.

Energía y Cambio Climático

En agosto, el titular del Poder Ejecutivo presentó la reforma energética considerada en el Pacto por México. La propuesta está basada en la modificación de los artículos 27 y 28 constitucionales, para abrir el sector energético a la inversión privada a través de contratos de utilidad compartida. Esto ha generado división de opiniones, polémica y la ruptura del tan “exaltado” Pacto por México, una vez que el PRD ha anunciado su salida de él.

El punto de quiebre del Pacto fue la falta de consenso en el debate de la reforma energética, que se ha centrado en la conveniencia o no, de la participación de capital privado para dar continuidad a proyectos peligrosos como la explotación de crudo en aguas profundas y ultra profundas, y la explotación del gas shale a pesar de los severos impactos ambientales que éste ocasiona.

Más allá de la inclusión de capital privado en el sector energético, el gobierno está desaprovechando la oportunidad de reformar el sector para transitar hacia un modelo energético basado en fuentes renovables. A pesar que México tiene una gran cantidad de recursos naturales y potencial para detonar fuentes de energía renovables -como la solar, eólica, térmica y fotovoltaica-; y existen leyes y mecanismos para impulsarlas; lo cierto es que no se ha puesto el interés necesario para que México se pueda transformar en un país que impulse el uso de esas tecnologías y sea más sustentable.

La dependencia del sector energético a los hidrocarburos vulnera a los sectores económico y social; ya que cada día que continuamos quemando carbón, petróleo y gas, acentuamos el cambio climático, la sobreexplotación de los recursos naturales y la contaminación, que repercuten en la salud de la población.

El reciente informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) reafirmó que México es uno de los países más afectados por los impactos del cambio climático, debido a que tiene 11 mil 200 kilómetros de litorales en los océanos Atlántico y Pacífico, donde según el IPCC se intensificarán los fenómenos hidrometeorológicos.

A finales de septiembre, México fue víctima de grandes inundaciones por el desbordamiento de ríos y deslaves, ocasionados por las tormentas tropicales Ingrid y Manuel; afectando a miles de personas, principalmente en los estados de Guerrero, Veracruz y Oaxaca.

Para la fecha de la emergencia, el Fondo Nacional para Desastres Naturales (Fonden) contaba con 6 mil 300 millones de pesos, pero los daños, ocasionados por Ingrid y Manuel ascendieron a más de 16 mil millones de pesos. El presupuesto de Egresos para 2014, aprobado hace unos días por la Cámara de Diputados agregó un fondo de 7 mil millones de pesos para cubrir los daños a la infraestructura causados por las recientes lluvias en el estado de Guerrero.

Lo anterior, es solo un ejemplo de la falta de una política preventiva ante desastres asociados al cambio climático y cómo cuando se presentan los desastres solo “reaccionamos”, la reforma energética da la posibilidad de cambiar este panorama si apostamos por energías renovables que reducen las emisiones de carbono y en consecuencia el calentamiento del planeta y los fenómenos asociados a él.