* SEIS NIÑAS AHOGADAS EN UNA GOTA DE AGUA

-- Libro de Beatriz Espejo, publicado por DEMAC-UANL

Cultura / CIMAC / Julio 20, 2009

México DF, 17 julio 09 (CIMAC).- Seis niñas ahogadas en una gota de agua, de Beatriz Espejo --libro de 141 páginas, coeditado en México este año por DEMAC y Universidad Autónoma de Nuevo León.

Llamó mi atención por su autora, la cuentista, novelista, ensayista, investigadora y catedrática de la UNAM; por las escritoras a las que dedica sus ensayos: Guadalupe Amor; Inés Arredondo; Rosario Castellanos; Amparo Dávila; Guadalupe Dueñas y Elena Garro, y por su bien cuidada bibliohemerografía selecta al final de cada ensayo.

Documentación de Estudios de Mujeres, AC (DEMAC) es una asociación fundada por mujeres y dedicada a promover, difundir e investigar la literatura escrita por mujeres. Realiza con cierta periodicidad concursos de escritura autobiográfica, con el lema: “Para mujeres que se atreven a contar su historia”.

Seis niñas…es un libro-poliedro que tiene numerosas caras. Cada una de ellas nos invita a asomarnos a la obra como una ventana diferente de una misma casa. Y al asomarnos por todas ellas, tenemos claro que hay al interior de ella.

Es un libro con clasificación “A”: para todo público. Es atractivo para la lectora o el lector curioso que quiere conocer a la escritora de carne y hueso con sus obsesiones, sus miedos, su peculiar manera de “cocinar” sus historias, sus temas predilectos.

También es apto para la o el lector común, sin pretensiones de erudición, que se quiere acercar a estas escritoras nacidas en la primera mitad del siglo XX.

Resulta atractivo para el investigador de literatura, cuya lectura cuidadosa le da un panorama del mundo literario, socioeconómico que de alguna manera condicionó la obra de estas mujeres. Puede también acercarse a los escritores contemporáneos a ellas.

Para el estudiante de letras resulta imprescindible, pues por una parte es didáctico, al mostrar la manera peculiar de escribir ensayos que tiene la doctora Espejo. Y por otro lado, le permite conocer las revistas y suplementos culturales donde estas escritoras publicaron sus cuentos, relatos, poemas, ensayos o fragmentos de novela.

Beatriz Espejo, Premio Universidad Nacional 2006, nos presenta un libro donde amalgama con maestría vida, obra y crítica de y sobre estas escritoras. Ella misma justifica así su trabajo: “Su original impronta se prestaba a esos juegos que establezco cuando escribo un ensayo, acostumbro trenzar la vida y la obra de los artistas a fin de establecer correspondencias secretas”.

“Pita Amor. Un mito mexicano. Esencialmente poeta, aunque también escribió prosa autobiográfica y cuentos. Autora de sonetos y décimas de excelente factura. Mujer extravagante, exhibicionista, indómita. Finalizó sus días como indigente”, escribe Espejo. La conclusión a la que llega Espejo nos deja un sabor amargo: “De tan apabullante, su leyenda acabó devorando su obra”.

“Inés Arredondo o las pasiones subterráneas”. Esencialmente cuentista. Escribió también guiones cinematográficos y una obra de teatro. Su obra se reduce a un solo tema: “Trató el erotismo enfermizo y sus múltiples facetas. Buscó la mayoría de sus temas puertas adentro, en las entretelas espirituales” Su cuento más representativo es “La sunamita”.

“Rosario Castellanos. Sus juegos creadores”. Poeta, cuentista, novelista, ensayista, autora de obras de teatro dedicadas a los indígenas tzotziles y tzeltales del estado de Chiapas, la tierra donde creció.

Excelente cronista en su etapa como embajadora de México en Israel, enviaba cada semana un texto chispeante, lleno de humorismo e ironía sobre ella, nuestras costumbres y sus labores diplomáticas.

Espejo define su quehacer literario así: “Y hay que decir que retratando a la sociedad chiapaneca tan familiar, trazó las dos vertientes que maduraron sus mejores frutos, el indigenismo y la situación de las mujeres, en textos memorables y conmovedores”.

“Amparo Dávila o la ambigüedad fructífera”. Es la única sobreviviente de estas seis escritoras. Poeta y sobre todo, cuentista. En sus cuentos hay coincidencias con Arreola, Julio Cortázar, Edgar Allan Poe, Kafka. Son cuentos fantásticos, de final inesperado y sorprendente.

Sin embargo, ella asegura: “Hablo del clima que me tocó habitar y observar, de la atmósfera en la que he vivido y padecido siempre. Nunca he conocido el equilibrio ni la cordura. Nací y he vivido en el absurdo y el desencantamiento, por esos mis personajes van y vienen de ahí”.

“Guadalupe Dueñas. Una fantasiosa que escribía cuentos basados en la realidad”. Educada en una fuerte tradición católica. En su casa se vivía un clima de violencia, de sucesos que rayaban en lo insólito, como la anécdota de que su padre cazaba gatos y los guisaba para ofrecerlos a sus amigos.

A pesar de todo, ella se define así: “En mis cuentos no existe la fantasía. Soy absolutamente realista a la hora de contar cosas”. Y tiene razón. Le sucedían cosas que se podrían clasificar como increíbles, maravillosas.

En “Historia de Mariquita”, cuenta un escalofriante suceso autobiográfico: Mariquita es una hermana prematura que murió a los pocos días de nacida y el padre la metió en un frasco de chiles con una extraña solución, para tenerla en casa.

“Elena Garro. Una maga que transformaba la realidad en literatura”. Mujer polifacética. Bailarina, coreógrafa, actriz de teatro universitario, dramaturga, cuentista, novelista. Primera esposa de Octavio Paz.

Garro también poseía una personalidad frágil y enfermiza. A pesar de haber escrito una obra de excelente calidad, al final su historia se parece a la de Pita Amor. Terminó en la miseria y rodeada de gatos.

Son memorables: Un hogar sólido, Andamos huyendo Lola, La semana de colores, La culpa es de los tlaxcaltecas, entre otras.
Beatriz Espejo nos obsequia con un libro de lectura ágil de esos que –una vez empezado- no se puede interrumpir su lectura.

Seis niñas ahogadas en una gota de agua Esa gota pertenece al inmenso mar de la literatura, señala Beatriz Espejo. Es una invitación a la lectura directa de la obra de estas singulares e imprescindibles escritoras mexicanas.

Con este libro, editorial DEMAC inaugura la colección: “Mujeres que cuentan”, dedicada a escritoras experimentadas que tienen ya un lugar seguro en la historia de la literatura mexicana.
Por Rosalina Nicolat